Foto: La caverna de Bruniquel. Fuente: clarín.com.

La Caverna de Bruniquel está situada en el sureste Francia y desde 1990 ha arrojado numerosos restos y evidencias del paso de neandertales por su interior. De entre los hallazgos destaca uno por su singularidad. A 336 metros de profundidad se encontró un complejo de restos que constaba de 400 estalagmitas dispuestas en cuatro anillos. Los neardentales las habían arrancado de la pared de la cavidad, las habían clasificado por tamaños, las habían apilado y habían apuntalado las posiblemente para evitar derrumbes.

Llamó la atención la antigüedad de los restos –entre los 176.000 y 200.000 años- y que en todo el complejo se utilizó el fuego, lo que constituia en aquel lejano año la evidencia material más antigua que se tenía de la utilización de éste por parte de los neardentales. Se localizaron los puntos de luz que iluminaban los tramos de cueva hasta llegar al sitio. Y aunque los investigadores dudaron -y siguen haciéndolo- acerca de la función que cumplía lo encontrado, el “fantasma” del uso ritual o de lo meramente artístico surge por la ubicación del hallazgo –en lo más profundo de la cueva- y por la clara intencionalidad en la disposición de los restos.

¿Se podría hablar de una “estética neardental” al modo de cómo se ha venido hablando de las primeras manifestaciones de arte rupestre atribuidas casi por unanimidad a nuestra especie?

Foto: Portada de la edición en inglés del libro.
Editorial Bloomsbury.

El libro de la la Dra. Rebecca Wragg Sykes, Kindred: Vida, Amor, Muerte y Arte Neandertal, publicado recientemente, viene a reunir una extensa reflexión acerca de esta nueva línea de investigación relacionada con la cultural material de nuestro parientes más cercanos: Me gusta hablar de la estética neandertal más que de una estrecha definición occidental de arte visual“, comenta,  “Y por estética, me refiero a una experiencia creativa que es significativa para la persona que la hace. Puede o no tener significado para los demás.

La doctora Rebecca Wrag Sykes es arqueóloga, paleolitista y sus líneas de trabajo incluyen desde el estudio de los paisajes prehistóricos neardentales hasta el papel de la mujer pasada y presente en el mundo de la arqueología y la investigación científica. En su libro -que se ha convertido ya en best-seller-  ha reunido numerosas evidencias que apuntan en la dirección de que nuestros parientes más cercanos como especie tenían su propio lenguaje simbólico, ritual y estético.  

Los neandertales trabajaban con conchas, piedras y huesos. Coleccionaban alas de pájaro, plumas y garras que podían ser utilizados para varios fines estéticos, seleccionados por color y tamaño, predominando los colores negros, marrones oscuros, grises y rojos. Elaboraban pigmentos de tonos  similares, incluyendo los amarillos. Se ha demostrado que los ocres y el manganeso utilizados para crear estos colores eran sistemáticamente seleccionados por su pureza. Los yacimientos minerales dónde los obtenían a veces distaban decenas de kilómetros del lugar de los hallazgos.

En la Cueva de Fumanne en Italia se encontró en 2005 una concha pintada de rojo con ocre, datada en unos 47.000 años. Presentaba evidencias de haber servido de adorno a modo de collar o colgante. Las pruebas del uso de los pigmentos para decoración de objetos se han ido sucediendo a lo largo de todo este tiempo en Europa. En España en la Cueva de los Aviones (100.00 años) y Cueva Antón (50.000 años), ambas en Murcia. Aquí se han sucedido los hallazgos de las primeras manifestaciones pictóricas no atribuidas ya al Homo Sapiens Sapiens: en El Castillo  (2012) una serie de 90 discos rojos datados en 40.800 años, y varias siluetas de manos de 37.300 años; en la Cueva de Nerja (2012) y de hace 42.000 años, se recuperaron restos de carbón a lado de un conjunto de 6 focas pintadas sobre estalactitas.

Los enterramientos neandertales con signos rituales son numerosos: La Chapelle-aux-saints, Tabun, Kebara, Shanidar, La Ferrasie… Destaca en la Península Ibérica la cueva Des-Cubierta de Pinilla del Valle (Madrid), datado en unos 40-45.000 años. Se hallaron restos humanos de una niña neandertal (fragmento de mandíbula y 6 dientes), en asociación a un conjunto de 30 cuernos de herbívoros (uro, bisonte, ciervo) y un cráneo de rinoceronte colocados ordenadamente y en el caso de este último, de considerables dimensiones y peso, transportado entero al lugar del hallazgo. La particular disposición de los restos óseos asociados a un esqueleto de neardental infantil parecen sugerir que se produjo un enterramiento ritual.

El reestudio de los restos encontrados en Kaprina (Croacia) hallados hace más de un siglo permitió en 2014 concluir que las ocho garras de águila de cola blanca y la falange encontradas en el sitio fueron trabajadas para ser utilizadas como brazalete o collar.  En el Abri du Maras en Francia se han encontrado restos de lo que podría ser una primera industria textil neandertal.

También se han encontrado restos de relieves en roca. Por debajo de un nivel de industria lítica musteriense, se encontraron en 2012 más de 300 trazos realizados intencionadamente en la roca de las paredes de la Cueva de Gorhams (Gibraltar), datados hacia el 39.000 a.c. Quizás las últimas manifestaciones artísticas de una especie a punto de desaparecer. El nivel y la mira.