Foto: Vista del Cerro de La Encantada desde el noroeste. Fuente: VEH.

Cuenta la leyenda que en la noche más corta del año, coincidiendo con el solsticio de verano, en la medianoche se aparece en el lugar una bicha, lagarto o culebra que se convierte en una bella muchacha de dorados cabellos que se peina en un espejo con un peine de plata…. que atrae a los curiosos a la entrada de la covacha que se encuentra en el centro del yacimiento para devorarlos, convertirlos en piedra o llevárselos a su mundo….de donde nunca regresarán. Sea la fuerza telúrica de la tierra volcánica que la rodea lo que le da su carácter de encantada.

Foto: Las ocho puertas de La Encantada. La octava es la de la vaguada que divide el cerro en dos partes. Fuente: Revista Espacio, tiempo y forma. UNED – 2011. Galán Saulnier, C – Sánchez Meseguer, J.L..

Situado a unos 5 kms de Granátula de Calatrava (Ciudad Real) las características del asentamiento, con una potente fortificación, sus ocho puertas, sus cuidadas construcciones interiores, su situación en alto dominando desde sus más de 150 metros de altura sobre la llanura el cauce del río Jabalón, gran parte del Valle de Alcudia y sus comunicaciones y las circunstancias de su abandono y conversión de ciudad de los vivos en necrópolis en un momento determinado hacen de La Encantada un buen lugar para comprender qué pasó en esta zona entre mediados del III milenio (momento en que se fechan las construcciones más antiguas) y mediados del II Milenio a.c. –cuando se abandona y no se vuelve a habitar-. La importancia de los hallazgos encontrados en el largo período de excavación y estudio que va desde finales de los años 70 del siglo pasado hasta principios del siglo XXI nos adentran además en hechos de gran importancia acaecidos en la Península Ibérica y la cuenca mediterránea en ese momento. La Encantada es de todos los poblados/castillejos en altura de este período el más excavado de toda la meseta sur.

Sabemos por las excavaciones que las primeras viviendas eran simples chozas realizadas seguramente con postes de madera que se adaptaban a la orografía del cerro. Y con una actividad metalúrgica asociada de cierta relevancia por los hornos, restos de escoria y demás utensilios hallados como un crisol bien conservado, todo ello relacionado con el trabajo del metal. Más adelante estas primitivas construcciones darían paso a otras –de planta regular y rectangular- realizadas con tapial revocado sobre potentes zócalos de piedra, y con obras de aterrazamiento que evitan la accidentada orografía del terreno.

Foto: Restos de un horno de fusión, un crisol para metal y un horno de fundición en el momento de su excavación. Vendrían a formar un complejo dentro del yacimiento dedicado al trabajo del metal. Fuente: Calatrava Estudios, 2019. Centro de Estudios Calatravos. Galán Saulnier, C – Sánchez Meseguer, J.L.

Foto: Silos. Fuente: VEH.

Sabemos, según lo dicho, que el conjunto de viviendas estaba protegido a media ladera por una muralla que lo rodeaba por la parte más desprotegida (norte y este del yacimiento), la cual carecía de la defensa natural que supone el farallón que se abre a la llanura. Esta muralla se adaptaba también a la orografía del terreno. Tenía  8 puertas y como las viviendas, evoluciona en complejidad  con el paso del tiempo, siendo reforzada con silos anidados a modo de torreones que debieron dar  un carácter imponente al conjunto. Estos silos que sirven de almacenaje, pero también de protección, están cuidadosamente realizados en piedra. Todo ello nos habla de la importancia que debió de adquirir el sitio con el paso del tiempo. Algunos de ellos pasaron a ser reutilizados como tumbas en momentos posteriores. En los estudiados parcialmente se han hallado paredes revocadas con estucos, empedrados y numerosos recipientes cerámicos rotos.

Sabemos que asociadas a las primeras viviendas, las más primitivas, se han encontrado enterramientos aunque de difícil datación. Pero a medida que pasa el tiempo y la importancia del sitio aumenta aparecen numerosas tumbas que se realizan en los huecos y grietas del cerro y del recinto o se asocian a lugares claramente dedicados al culto a base de lajas verticales, cistas o recipientes que contienen los restos del difunto (pithoy), que nos hablan de contactos con otras culturas de la Edad del Bronce del entorno y con una antigua tradición temprana procedente del Mediterráneo más oriental. De uno de estos “santuarios” es el famoso altar ritual o de Cuernos de la consagración único en el interior peninsular –existen otros poco documentados más o menos contemporáneos-, encontrado en los primeros momentos de trabajos en el yacimiento, en el año 1978. Seguramente en un período de tiempo contemporáneo al funcionamiento del altar, la parte más alta del yacimiento, la que delimita la muralla anteriormente descrita, se cierra (7 de las 8 puertas aparecen selladas menos la de la vaguada que separa los dos cerros de los que consta el sitio) y pasa a utilizarse únicamente como necrópolis. Lo que los investigadores han venido a denominar el paso de la “ciudad de los vivos” a la “ciudad de los muertos”.

Sabemos, y esto es una curiosidad, que los restos de huesos de animales hallados en otros yacimientos mucho más al norte de la Península contienen gran concentración de cinabrio y mercurio ausente en sus zonas naturales de pastoreo ¿realizaron en algún momento la trashumancia hasta esta zona de la meseta sur?

Foto: Restos del Altar de Cuernos de la Consagración en el momento de su excavación. Vendrían a formar parte de otro un complejo dentro del yacimiento dedicado a prácticas religiosas, cuando La Encantada ya era una ciudad de los muertos. Plano y reconstrucción virtual del mismo. Fuente: Calatrava Estudios, 2019. Centro de Estudios Calatravos. Galán Saulnier, C – Sánchez Meseguer, J.L.; reconstrucciones digitales (Eva Vázquez).

No hace mucho tiempo alguno de sus principales estudiosos e investigadores se quejaban de la ignorancia a la que se ha sometido desde el panorama de la investigación internacional el hallazgo del altar ritual de Cuernos de la Consagración en un lugar tan alejado del oriente mediterráneo y situado tan al interior de la Península Ibérica y de difícil relación con un posible intercambio comercial entre culturas distantes pero bien comunicadas por mar. Un hallazgo que vendría a completar por el oeste una rica tradición cultural procedente del este mediterráneo y la Anatolia turca, que tiene sus manifestaciones más importantes en la zona de Creta y la Islas del Egeo.

Foto: La Encantada reconstruida tras su excavación. Fuente: El Cerro de La Encantada: 30 años no son nada. Galán Saulnier, C – Sánchez Meseguer, J.L.

A esta poca atención que desde el mundo académico internacional se ha prestado al hallazgo se suma la inacción de las instituciones que deberían velar por su custodia y conservación. La Encantada se “desvanece” en el tiempo y en el espacio, como la leyenda que encierra. Muchas de las construcciones están derruidas y la vegetación tapa gran parte del yacimiento. Es una arqueología del olvido, tanto más doloroso cuanto que en la actualidad se encuentra muy lejos de los momentos en los estaba recién excavada y restaurada. Y aunque domina desafiante la llanura que la rodea y es visible desde muchos sitios de alrededor no es de fácil acceso. Nada queda de la señalización que tuvo en un primer momento. Tampoco parece haber tenido actividad de ningún tipo a la luz de lo que queda del parking ?¿ para que accediesen vehículos o de la construcción que albergaría a los arqueólogos que trabajaron en ella y/o que luego se intentó destinar a ¿? Centro de Interpretación y/o Recepción de Visitantes.  Algunos curiosos y algún grupo que parece formar parte de una visita guiada vienen a mitigar la ruina del decorado.

De una visita realizada en la primavera de 2024. El nivel y la mira.