
Fotografía: Centro de Intepretacion de la Cueva. Fuente: verpueblos.com
La Cueva
Situada en el término municipal de Prádena (en la provincia de Segovia), a un kilómetro aproximadamente de la población, se accede a ésta desde la carretera Nacional N-110 por un camino de grava bien señalizado que nos deja en el Centro de Interpretación en pocos minutos.
La apertura ocasional de un pozo en el año 1932 en la finca del Cebadero iba a descubrir una de las galerías de la cueva. Muy poco después iban a dar comienzo los estudios y los primeros trabajos de exploración espeleológica para tipografiar su extensión. El último se realizaría en la década de los ochenta del siglo pasado totalizándose una longitud de 3670 metros y una profundidad de -13 metros. Toda la información al respecto viene bien detallada en la pequeña guía que sobre la cueva elaboró en su momento el Grupo de Espeleología TALPA (Guía de la Cueva de Los Enebralejos, C.E. TALPA. Obra Social Caja Madrid, 1999), que se puede adquirir en el mencionado Centro.

Fotografía: La Cascada. Fuente: verpueblos.com
El proceso de formación de este tipo de cavidades es bien conocido en el ámbito de la geología: circulación de agua subterránea a través de roca caliza a lo largo del tiempo –normalmente varios millones de años- que poco a poco va disolviendo la roca, en un proceso que aún dura en la actualidad, por escorrentía en inicio y por colmatación y posterior goteo de ésta que provoca la precipitación del carbonato cálcico y de distintos minerales contenidos en la roca. En este proceso se van originando las espectaculares formas que podemos ver en su interior: estalactitas, estalagmitas, coladas, cascadas, banderas, macarrones, columnas, enrejados, etc…. algunas de vistosos colores según el material que acompaña a la calcita, impurezas que dan un tono rojizo o marrón –si son arcillas y lodos-, negruzco –si es zinc-, gris azulado, gris o negro –por manganeso- o amarillento y rojos intenso –del azufre o el hierro-.
Del total cartografiado solo son visitables aproximadamente 500 metros de galería acondicionada con escaleras y pasamanos. Hay que recordar que en el momento del descubrimiento solo se podía hacer este recorrido a gatas. El vaciado del sedimento del suelo realizado cuando comenzaron los estudios de la cavidad, permite hoy realizar a una persona el recorrido de pie. No obstante, en este encontramos una variedad de formas geológicas de las más representativas de la cueva así como la mayor parte de los restos arqueológicos y manifestaciones de arte rupestre que la hace única en su entorno. Al final, en un ensanchamiento de la galería, aún podemos ver correr en época de lluvias uno de los hilos de agua que seguramente originó la misma.
El contexto histórico y arqueológico
Desde un principio se tuvo conciencia de la importancia arqueológica que tenían los restos encontrados en el interior de la misma. Restos que hasta el año 1932 habían permanecido “sellados” al exterior, a salvo de expolios y contaminación diversa. En su interior se había localizado una necrópolis asociada a los primeros momentos del uso de los metales en la península ibérica –en torno al tercer-segundo milenio antes de Cristo-, manifestaciones rupestres relacionadas con ésta y un poblado exterior de inicios de la edad del bronce, posiblemente habitado por la gente que hizo uso de la cavidad durante cierto tiempo como necrópolis y como lugar de culto funerario o ritual.
Atestiguan este uso los numerosos motivos y representaciones del tipo parrillas, zigzags (sencillos o múltiples), tectiformes y «marañas» de trazos lineales simples, arborescentes, pectiniformes y algunos ejemplos de motivos antropomorfos y zoomorfos (normales en las representaciones de este momento); realizados por la técnica de la pintura (en negro) o de la incisión más o menos profunda en función del instrumento utilizado para realizarla. El aspecto caótico y acumulativo en un mismo espacio de diversos motivos lleva a pensar que la ocupación en el tiempo fue larga y que la motivación de su realización pudo variar a lo largo de éste.
La cueva de los Enebralejos no debe desvincularse con otras cercanas que no se pueden visitar: La Vaquera (Torreiglesias) con inhumaciones o la cercana a ésta, La Arena, con representaciones pero sin poblado asociado exterior, la de La Griega (Pedraza) con asentamiento, cueva y representaciones, la de Fuente Buena (Matabuena) con enterramientos pero sin representaciones esquemáticas, y algo más alejadas pero cercanas al entorno del Sistema Central, la de San Bartolomé de Ucero (Soria), La Galería de la Fuente (en la cueva de Ojo de Guareña) o incluso la Galería del Sílex del conjunto de Atapuerca, todas ellas con asentamientos asociados o manifestaciones rupestres.

Fotografía: Sala de los enterramientos. Fuente: siempredepaso.com
En un artículo publicado en 2014 (Estremera Portela, Soledad; Quintana López, Javier. Cuevas y poblados entre el calcolítico y el bronce antiguo en el piedemonte de Segovia, Alacet Arqueólogos S.L., 2014), un estudio más detallado del conjunto de restos y de yacimientos encontrados a este lado del Sistema Central en la zona de la provincia de Segovia y limítrofes ha permitido clasificar distintos tipos de asentamiento con usos determinados. Estos seguirían más o menos los cursos fluviales existentes (Eresma, Pirón, etc…) como comunicación entre zonas de pasto en el piedemonte de la sierra y otras de llanura más orientadas a la explotación agrícola. Muy característico de grupos nómadas de individuos que, según la época del año, se dedicarían a la agricultura, la ganadería o la explotación de los ricos recursos que la masa forestal asociada a la sierra les proporcionaba. Seguramente las condiciones climáticas variables condicionaban el incremento de una actividad u otra.
Todo ello en una época en que el uso de los primeros metales comenzaba a generalizarse en todo el entorno. De ahí que se repitan asociaciones de necrópolis, poblados y cuevas (el uso de estas últimas tendría su origen en las comunidades neolíticas anteriores) que cumplen diversas funciones tanto rituales como económicas (señalización del territorio), aparición de pequeños castros en altura con una clara vocación defensiva y de control del entorno o de lugares habitados en el fondo de los valles, con un marcado carácter agrícola seguramente estacional.
La visita

Fotografía: El poblado. Fuente: turismocastillayleon.com
Los Enebralejos solo se puede visitar mediante visita guiada. El Centro de Interpretación muestra de manera sencilla y breve los orígenes y el contexto donde se ubica la cueva. Nos ayuda a comprender ésta y su entorno. Toda la información se puede completar con la página web (en funcionamiento y actualizada a fecha de hoy, lo cual es de de agradecer) y desde donde hay que gestionar la visita si se quiere reservar con antelación. Aunque es posible hacerlo el mismo día, solo se garantiza la entrada si se ha reservado por internet. El guía que nos acompaña es arqueólogo y habla en un lenguaje sencillo (con numerosos guiños al público visitante, sobre todo a los más pequeños) pero cargado de contenido.
En las afueras del Centro se ha realizado una reconstrucción del poblado de la Edad del Bronce que estuvo asociado a la cueva, donde se realizan actividades con grupos organizados. Es importante señalar que a día de hoy siguen los trabajos de cartografiado de la cavidad. Es más que probable que depararán muchas sorpresas.
De una visita realizada en febrerode 2026. El nivel y la mira.